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A próposito de la muerte de Jojoy: El Mazo y el Bisturí

Wednesday, October 6th, 2010

Video Operación Sodoma

El Mazo y El Bisturí

Colombia, el pasado 23 de Septiembre del 2010, recibió con euforia la noticia de la muerte de Víctor Julio Suárez Rojas alias el Mono Jojoy.  La noticia apareció y con ella todo tipo de mitos, entre ellos, que el Mono Jojoy había sido capturado gracias a un GPS instalado en sus botas o que había sido muerto gracias a un bombardeo que incluyó cincuenta descargas al campamento. Esta Operación se deriva de los esfuerzos que Colombia ha hecho por combatir las FARC bajo la cobertura de la guerra contra el terrorismo, esa guerra asimétrica donde rige el terror y donde las causas políticas se excluyen de los discursos.  La asimetría que se da en la guerra contra el terrorismo radica en la diferencia entre los frentes que participan en esta guerra.  Por un lado hay un frente caracterizado por pequeños grupos de personas que tienen la capacidad de infligir un daño de tamaño catastrófico y por el otro, su opositor, caracterizado por ser la alianza de fuerzas globales, fuerzas con poder militar y de inteligencia, es decir la unión de países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos, por nombrar algunos de sus principales actores.  Estos últimos combaten el terrorismo invirtiendo millones de millones de dólares en un esfuerzo por cambiar regimenes de gobierno y políticas en el Oriente Medio, el Norte de África, y Latinoamérica entre otros, movilizando sus ejércitos, recursos, tecnología de punta y vidas con el sólo fin de acabar con esos pocos.   Después de la Operación Sodoma, podemos decir que Colombia ha ingresado a la asimetría de la guerra global, pero no del lado de los ‘pocos’. Este artículo tiene como propósito desglosar los métodos que ha utilizado Colombia para entrar en esta alianza de poder global.  En otras palabras, globalización debe también entenderse en un contexto de alianzas basadas en la legitimación de un tipo especifico de violencia. (more…)

War Peru|Colombia

Friday, April 2nd, 2010

Colombia and Peru engaged in a war during the years of 1932 and 1933.  This war was the first Colombian war after the independence calling for the  defense of the Colombian sovereignty.  As such, it entailed the performance of patriotism of the young Colombian state.  The Acevedo Brothers -filmmakers and producers of the national news El Noticiero Nacional– traveled to the frontier and filmed the war; however as spectacle it did not account well enough for the patriotic efforts conducted from the center to the periphery.   Therefore some of the scenes of the war were reenacted in order to convey what actually was not dramatic enough as a war.  I took the archival footage and reassembled it.  I look for moments of mediation between the center and the periphery, the young nation state and its centralism, the performance of power in the image as well as what cannot be incorporated into this discourse.

A propósito del Derecho de Réplica de Rafael Pardo….

Sunday, November 8th, 2009

Rafael Pardo se presentó, con el derecho de replica que el Consejo Electoral le otorgó, en Villa Pinzón durante el Consejo Comunitario.  Pardo explica que el escándalo de la política de Agro Ingreso Seguro ha sido interpretado por el gobierno como el resultado de “una política bien intencionada pero mal ejecutada y abusada por personas que han sido abusadores del derecho y han utilizado impropiamente una política bien intencionada. ”  Pardo continua citando las afirmaciones del Presidente Uribe en las que sostiene que él NO quiere su reelección, pero lo que SI quiere es la reelección de sus políticas.  Pardo concluye brillantemente que la política de Agro Ingreso Seguro es una política equivocada, que NO puede ser “reelegida.”   Por consiguiente podemos inferir que Pardo esta directamente aludiendo a la no viabilidad de la reelección de un gobierno que constantemente se distancia de la aplicación de sus propias políticas.

La retórica de la política Uribista de Seguridad Democrática es aquella en la que el presidente y sus políticas son diferentes a sus funcionarios y la aplicación de las mismas, a sus comandantes y los falsos positivos, a las instituciones de seguridad y sus métodos (chuzadas por ejemplo).  Uribe maneja de la mejor manera un Gobierno a lo Poncio Pilato.  Recordemos que Pilato decide entregar a Jesús para satisfacer a la muchedumbre que la clase dirigente judía de la época había incitado.  Pilato espera hasta el día de la fiesta, para autoimpedirse en la administración de justicia.  La voluntad del pueblo aparece como el impedimento para ejercer justicia, -pues si Poncio Pilato decidiera haber ejercido su rol como Gobernador de Judea, aplicando la justicia que se este titulo le confería, Jesús hubiera resultado inocente de todo cargo.  Pilato se lava las manos como signo de inocencia en el sentido jurídico, pero no el sentido político.  Pilato escoge previamente a Barrabas preso famoso y lo pone en el aplausometro.  En esta decisión Poncio Pilato se implica en el hecho.  Y sin embargo mediante su gesto Pilatos insiste en disociar el poder de su aplicación, y deja que en medio de estos exista lo que Uribe suele llamar “mala interpretación de sus políticas,” “personas que abusan de la buena fe del gobierno,”  “gente mal intencionada,” “el uso impropio de sus políticas” …  Nada más recordemos su explicación acerca de las muertes de los muchachos de Soacha,  de las chuzadas del DAS y las ejecuciones extrajudiciales, que el mandatario dió al ser cuestionado por el Gobierno canadiense,

“Toda esa situación de violencia que hemos venido superando, mucha gente malinterpreta los esfuerzos de Seguridad Democrática, los distorsionan, invocan también cosas del pasado, anteriores a este Gobierno.”  Presidente Uribe, Ottawa, Junio 11, 2009

María Jimena Dussan alguna vez califico el gobierno del Presidente Uribe como el Cesarismo Criollo, ahora yo lo llamo Poncio Pilatismo criollo.

Vistazos Criticos

Tuesday, November 3rd, 2009

Ricardo Arcos-Palma publica en su reciente columna de Vistazos Criticos titulada “El Poder de la Imagen y La Imagen del Poder”  discute los procesos de visibilidad e invisibilidad de la imagen del poder, sus transgresiones, censuras y en sí la multiplicidad de procesos que se dan en el mundo de las images una vez estan entran a ser significantes de poder, performances visuales que establecen relaciones de sociabilidad y política.  En este texto reseña uno de mis videos 30 Segundos.  Les invito a leerlo, al igual que les invito a ver el especial de Contravia a cerca del Alcalde del Roble, municipio de Sucre, asesinado por denunciar los nexos entre los paramilitares y los politicos de su región.  Aqui están los links,

Vistazos Criticos en Esfera Pública: http://esferapublica.org/nfblog/?p=6083

CONTRAVIA. Programa en tres partes: Eudaldo Díaz: el costo de la verdad.
http://www.youtube.com/morrisproducciones#p/u/6/3xwrs9dEgBY
http://www.youtube.com/morrisproducciones

30 Seconds

Tuesday, November 3rd, 2009

30 Seconds is the first piece in a larger project called Time of death. The main goal is to explore death as an unrepeatable and unshareable experience. This project looks for entrances into the death of the Other, into the impossibility that defines death as such in order to explore modes of relationality that compel us to listen and understand.

On february 1, 2003, Eudaldo Díaz Salgado, aka Tito, the suspended mayor of the small Town of El Roble located in the Sucre region of Colombia took the microphone in a community meeting in which the president of Colombia was present.  He took the floor to speak on education but ultimately gave a speech that described his own death.  Tito denounced the corrupted powers of the Sucre region, revealing by name the dirty nexus of the offices of the regional and national prosecutors, the Administrative Department of Security, and senators of Colombia.  In his speech, we hear –they are going to kill me.  And we hear it more than once. I compare this anticipation of death with my own personal pain in regards to the illness of my mother. Through what is personal I look for the political framed within a much larger context.

30 Segundos es la primera pieza de un proyecto mucho más amplio llamado Tiempo de Muerte. Mi intención es la de explorar la muerte como experiencia irrepetible e imposible de compartir, buscando entradas a la muerte del Otro. Dentro de la misma imposibilidad que anticipa este proyecto, intento construir modos de relación que me lleven a la experiencia de Oir.

El 1 de Febrero de 2003, Eudaldo Díaz Salgado, Tito, el alcalde suspendido de un pequeño pueblo en Sucre llamado El Roble, tomó el micrófono en el Consejo Comunitario que se llevaba a cabo en Corozal con la presencia del presidente de Colombia Alvaro Uribe (http://www.semana.com). Con el pretexto de hablar sobre educación, Tito decide dar discurso donde describe las condiciones de su propia muerte. Eduardo Díaz denunció los poderes regionales del departamento de Sucre, revelando nombre y estableciendo un primer esquema de lo que hoy en Colombia se conoce como la para-política. Tito denunció a la procuraduria regional, al DAS y su director, a senadores y al gobernador de Sucre en ese momento Salvador Arana. En su discurso, oímos que Tito dice, -Me van a matar. Y lo oímos más de una vez. En este video yo comparo esta anticipación del tiempo de muerte, con mi dolor personal en la enfermedad de mi madre. Con lo que es personal busco en lo público, lo político de los dos momentos. Así a través de mi dolor, puedo oir el dolor de Tito.

Ley de Reparación de Víctimas

Tuesday, November 3rd, 2009

“Toda esa situación de violencia que hemos venido superando, mucha gente malinterpreta los esfuerzos de Seguridad Democrática, los distorsionan, invocan también cosas del pasado, anteriores a este Gobierno.” Presidente Uribe, Otawa, Junio 11, 2009
Álvaro Uribe Vélez argumenta que el TLC entre Canadá y Colombia no puede ser detenido sobre la base de que hay algunos agentes del estado que malinterpretan la Seguridad Democrática. Esta afirmación se refiere a los falsos positivos, y a las chuzadas del DAS. Para Álvaro Uribe los agentes del estado que asesinan civiles para mantener las estadísticas de la Seguridad Democrática no son criminales; simplemente malinterpretan la política de Estado. Y si ellos no son criminales, aquellos que sufrieron los daños de sus acciones no son víctimas. El proyecto de ley que garantizaba la reparación de las víctimas fue hundido en el senado. Álvaro Uribe Vélez dijo, “Aquella (ley) que no podemos aprobar costaría 80 billones, y además les daría el mismo tratamiento a las víctimas derivadas de funcionarios del Estado y a las víctimas de grupos terroristas.” Yo me pregunto, Será que aquellos jóvenes de Soacha están menos muertos que aquellos de las masacres del Salado, San Onofre, o de los hechos atroces como Bojayá y tantos otros? Qué tipo de violencia hace que el gobierno pueda diferenciar el status de los crímenes? Evidentemente no se encuentra en los resultados; los asesinados por agentes del estado, paramilitares y guerrilla, todos están igualmente muertos. Una redundancia. Sin embargo el gobierno insiste en que son distintos. La revista semana concluye que el hundimiento del proyecto de ley obedece a un tinte ideológico que el gobierno siente que debe defender: “en el fondo quedó la sensación de que toda la discusión del proyecto se trató de una pelea por imponer una visión ideológica sobre el conflicto colombiano, que según el gobierno, no es un conflicto armado, sino una “una amenaza terrorista” o un problema de delincuencia.” Aún con esta explicación, las víctimas y la violencia ejercida contra ellas permanece fuera del problema en cuestión. Pasamos de un problema del acto comunicativo a un problema de teoría política y aún las víctimas, sus muertos y la violencia ejercida contra ellos permanece oculta: detrás de las palabras y detrás de las ideologías. Si la argumentación permanece en estos campos, las víctimas seguirán invisibles dentro del conflicto colombiano llámese guerra civil, conflicto, amenaza terrorista. Esta manera de ver la violencia -como un mero instrumento al servicio de intereses que permanecen fuera de ella- invisibiliza los cuerpos tanto de los perpetradores como los de las víctimas. Volvamos a la afirmación del Presidente Uribe; él dice que el problema es que hay unos sujetos, miembros de las fuerzas armadas, que no entienden muy bien la política de Seguridad Democrática, y por ello terminan apuntando no al enemigo sino a la población civil. Uribe asume que en el problema reside fuera de la política de la Seguridad Democrática. Si seguimos la lógica de esta argumentación encontramos que el problema puede residir en dos lugares posibles. Uno, en la mente de aquellos que directamente ejecutan o en el proceso de transmisión de una orden de un sujeto a otro. Se asume que la orden esta bien dada, la cual obedece a la política de Seguridad Democrática, pero que en el ejercicio de su materialidad surge un error: una malinterpretación. Yo me pregunto cómo puede un soldado, un comandante de unidad malinterpretar la política de Seguridad Democrática? Los falsos positivos se dan debido a que existe una política que exige resultados, llamados positivos. Estos se le exigen a cada comandante de unidad, y el gobierno del presidente Uribe ha sido un gobierno de resultados. Sin embargo vale la pena preguntarse por los procesos. Pero parece ser que el gobierno del presidente Uribe los procesos no importan, sólo los resultados. Lograr la reelección a costa de prebendas no importa, lo que importa es que la reelección salga, como él dice, es “una cuestión de honor.” Dentro de estas consideraciones, las víctimas de agentes del estado son resultados de la política de Seguridad Democrática, que aunque erróneos obedecen los parámetros de la política que los exige. La malinterpretación a la que se refiere el presidente Uribe solo es posible en este contexto. Evidentemente es un lógica perversa. Consideremos el nombre Falsos Positivos. Qué es falso? La muerte? No. El positivo, es decir el +1. El falso positivo no es un negativo -1: esto se podría entender como un golpe a las fuerzas militares. El positivo es falso. Es un valor inexistente. Una víctima que no cuenta. Si empezamos a cuestionar el falso positivo llegaremos a cuestionar los procesos de la Seguridad Democrática. En ella el cuerpo violentado, el dolor de las víctimas es parte de una daño colateral, que se sopesa con la sensación de Seguridad que existe en las regiones productivas del país. Es por eso que las víctimas escogidas por los comandantes de unidad para los falsos positivos salen de zonas improductivas a zonas de conflicto. Lógica perversa. No se trata de que la muerte de un pobre no vale y la de un rico si. No. Se encuentra más en la noción de productividad inscrita en un estado que busca solo +1.

Pensando en Hecatombes en época de referendo

Tuesday, November 3rd, 2009

Leyendo Amulet, novela de Roberto Bolaño, vino a mí una revelación a cerca de la hecatombe. Recordemos que el Presidente Uribe anunció hace un tanto, que sólo se lanzaría a un tercer término si llegará la hecatombe (Ver articulo de Antonio Caballero de hace un año http://www.semana.com/noticias-nacion/hecatombe/) Pero nadie sabe que es una hecatombe en Colombia, pues cómo podemos definir catástofre en un país que se ha caracterizado por ser un desastre crónico? Pero la revelación de esta mañana me estremeció, y es por eso que lo escribo hoy aquí, en una especie de exorcismo,
Do you know what a hecatomb is? I associated that word with nuclear warfare, so I thought it better not to reply. But Coffen kept asking. A disaster, I said, a catastrophe? No, said Coffen, a hecatomb is the sacrifice of a hundred oxen all at once. It comes from the greek hekaton, which means one hundred, and bous, which means ox. There are even records from classical times of five hundred oxen being slain. Can you imagine that, he asked. Yes, I can imagine anything, I replied. The sacrifice of a hundred or five hundred oxen: you would have been able to smell the stench of blood for miles around. Imagine so much death, all around you; it must have been stupefying. Yes, I imagine it was, I said.

Mi revelación no se trata de un hallazgo etimológico, sino más bien algo que me revolvió por dentro. Coffen le pregunta a Auxilio si puede imaginar tal sacrificio, tal degollamiento. Y ella responde como quien ha visto mucha muerte, ella dice que puede imaginarlo todo. Sin embargo Coffen continúa, y le dice que tal edor de muerte se podría oler desde una gran distancia, y ésta es mi revelación. En Colombia, parece que lo hemos visto todo -visto todo-, pareciera que nuestra imaginación no fuera capaz de sorprenderse de nada, todo el horror es concevible, es visible, es aparente. Pero esa imaginación parece desencarnada, sin lugar en los cuerpos. Frente a la afirmación de Auxilio, Coffen responde dirigiendo la imaginación de lo visible a lo encarnado, al olor que penetra, que se queda en la ropa, con el olor que nos lleva corriendo a otro momento, a otra memoria, que nos transporta. Coffen responde con el olor a muerte. Pareciera que en Colombia podemos imaginarlo todo y a la vez distanciarnos al máximo del dolor -olor. Como si la muerte del otro no nos tocara, como si fuera simplemente un olor que se lava o se disfrazará en medio de los perfurmes. La hecatombe llegó hace mucho. Mucho antes que el presidente Uribe. Pensar en una hecatombe que lleve a Uribe de nuevo al poder es un eufemismo que disfraza la historía triste, y desarraigada, embuida en una imaginación que cree que es capaz de imaginarlo todo y a la vez nada. Una imaginación que se ha negado a imaginar el dolor -olor del otro. Hecatombes… No sé que hecatombe busca el Presidente Uribe que imaginemos, lo triste es que no hemos visto la hecatombe crónica del dolor del otro y con ello, no le hemos dado espacio al dolor -olor- del otro en mi/nosotros.